UN CUENTITO

Hoy tenía ganas de escribir y del baile conjunto de mis ideas y el teclear de mis dedos ha salido esta historia inconclusa. Quizás algún día le de un poquito más de continuidad.

-¿Qué haces caminando por el tejado?

– Quiero ver las estrellas.

– ¿Y no las puedes ver desde el suelo?, corres el peligro de caerte.

– No, tengo miopía y necesito estar más cerca de ellas. Tengo comprobado que por cada piso de altura alcanzo a ver de media cinco estrellas más.

– No me digas.

– Sí.

– ¿Y qué pretendes hacer con esa conclusión tan… importante?

– Nada. Tal vez, lo único, escalar el edificio más alto del mundo. ¿Sabes dónde está?

– No lo sé.

– Supongo que en la cima de la montaña más alta de mundo.

– Supongo… vale ya! Bájate de ahí ahora mismo que me estás poniendo nerviosa.

– No mires entonces y no te pondrás nerviosa.

– ¿Ah, sí? ¿Eso crees? ¿Crees que por mirar a otro lado la realidad va a cambiar?

– Sí. Si me dejas de mirar a mí y te centras en observar, por ejemplo, las lindas flores que están a tu espalda, la percepción de la realidad cambia. Cambia para ti.

– Eso no es cierto. Si me doy la vuelta y miro las flores seguiré preocupada por la altitud de tu estupidez.

– Entonces, eso significa que realmente no estás mirando las flores. Si de verdad pones toda tu atención en ellas, en su volumen, textura, colores, en las sensaciones que te despiertan, resultará que la única realidad cierta para ti será esa. Yo y mis extravagancias ya no existirán para ti en ese preciso instante.

– ¿Y de qué sirve eso? Tú sigues estando en el tejado con una idea tonta de acercarte a las estrellas.

– Cierto que seguiré aquí. Cierto que sigue existiendo el riesgo de caerme y acabar estrellado, que no en las estrellas. Pero tu atención mental estará dirigida a las flores y, por tanto, no sentirás miedo ante la posibilidad remota de que me pueda caer. ¿Ves? De esa manera tu percepción de la realidad cambia.

– Sigo sin ver la utilidad.

– La utilidad radica en que la mayoría de las veces nos preocupamos por cosas que nunca suceden. Entonces, ¿para qué preocuparse de antemano? Con otras palabras, no le des tantas vueltas a tu cabecita y céntrate en el instante presente. Ahí encontrarás todo lo que necesitas para ser feliz y vivir en paz.

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Publicado en Pensamientos